Temporada alta y fiestas: cómo llegar preparada sin perder ni una reserva
El primer diciembre que alquilé la casita, llegué a las fiestas sin precios definidos todavía. Iba respondiendo consultas a las apuradas, cambiando números según el humor del día, y al final terminé regalando una semana entera porque me hice un lío con las fechas ya reservadas. Aprendí, a los golpes, que la temporada alta se prepara antes, no durante.
Lo que hago ahora, con meses de anticipación
Defino los precios de temporada antes de que empiecen las consultas. Nochebuena, Año Nuevo, y las semanas alrededor no tienen el mismo precio que un fin de semana cualquiera, y esos precios los tengo decididos y escritos antes de que llegue la primera pregunta.
Reviso el calendario a mano, cruzando todo, la semana antes de abrir las fechas. Si vendés por Airbnb, Booking y tu cuenta a la vez, un solo descuido con el calendario puede terminar en una doble reserva la noche del 31 de diciembre. Nada arruina más una fiesta —ni a mí, ni al huésped— que ese error.
Dejo todo lo operativo resuelto antes, no durante. Leña para varios días, provisiones básicas, y aviso a quien me ayuda a limpiar de que en esa semana los cambios de huéspedes van a ser más seguidos.
El consejo que más me sirvió
Tratá la temporada alta como si fuera un evento, no como una racha de suerte. Todo lo que decidís con calma en octubre, en diciembre te lo agradecés a vos misma cuando estás con la casa llena y la cabeza en otro lado.



