Los errores más comunes de vender tu hospedaje solo por Instagram
Los primeros años, mi único "canal de ventas" era Instagram. Subía fotos lindas, contestaba mensajes directos a cualquier hora, y sentía que estaba trabajando mucho para vender poco. Con el tiempo entendí que el problema no era Instagram: era usarlo como si fuera todo mi negocio.
Los errores que cometí (y veo que se repiten)
No tener precios visibles. Todo el mundo tenía que preguntarme "¿cuánto sale?" por privado. Y ahí empezaba el ida y vuelta: fechas, cantidad de personas, si tengo mascota... la misma conversación, cien veces por temporada.
No tener disponibilidad clara. Contestaba "espera que me fijo" y a veces me olvidaba de responder. Perdí reservas por tardar en contestar algo que podría haber estado a la vista desde el principio.
Depender de que alguien me encuentre justo cuando publiqué. Instagram premia lo reciente. Si alguien buscaba mi cabaña un mes después de mi última foto, era muy difícil que me encontrara de nuevo entre todo lo demás.
No tener dónde mandar a la gente que quería "ver todo junto". Mucha gente pregunta por varias fechas, quiere comparar, mostrarle a la familia. Sin un lugar central con toda la info, esa persona se cansaba de esperar mis respuestas y terminaba mirando otra opción.
Lo que cambié
Instagram sigue siendo donde muestro las fotos lindas y donde la gente me descubre. Pero ahora tengo un lugar fijo —mi propia página— donde están el precio, la disponibilidad y las fotos, todo junto, sin que dependa de que yo esté despierta para contestar. Instagram trae a la gente; la página cierra la reserva.
Armar esa página no significó volverme programadora ni pagarle a nadie: usé MisHospedajes, que está pensado justo para esto.



