Cómo armar la página de tu hospedaje para que enamore
Una vez, buscando dónde alojarnos en el sur, entré a dos páginas de cabañas casi idénticas en precio y ubicación. Una tenía tres fotos borrosas y una descripción de dos líneas. La otra tenía fotos de la galería al atardecer, del living con la salamandra prendida, y un texto que contaba cómo era despertarse ahí. Reservé la segunda sin dudar, y ni me acuerdo bien cuál era más barata.
Ahí entendí que mi propia página tenía que vender esa sensación, no solo listar metros cuadrados.
Lo que aprendí a hacer distinto
Mostrá la casa en el momento en que se disfruta, no vacía a mediodía. Una foto de la galería con el asado prendido cuenta una historia distinta que la misma galería vacía y gris.
Contá el detalle, no solo el dato. "Tiene parrilla" es un dato. "La parrilla mira al valle, así que se cocina con esa vista" es una razón para elegirte a vos.
Sé clara con lo que no tiene, no solo con lo que tiene. Si no hay wifi, decilo de forma que suene a propuesta ("un fin de semana para desconectar de verdad") y no a defecto escondido. Evita el mensaje decepcionado al llegar.
Precio y disponibilidad a la vista, siempre. Por más linda que sea la foto, si la persona tiene que escribirte para saber si hay lugar el fin de semana que le interesa, ya perdiste medio partido.
El resultado
No hace falta ser fotógrafa ni escritora. Hace falta pensar la página como si le estuvieras mostrando la casa a una amiga que nunca la vio, con ganas de que se imagine ahí. Eso vende más que cualquier lista de amenities.



